Editorial no image

Publicado el 1 de abril de 2012 | por Vigo Low Cost

1

EDITORIAL: Déjenme revolver, por favor

A partir de hoy, iniciamos en Vigo Low Cost una nueva sección de la cual publicaremos un artículo cada primer domingo de mes. Se trata de Editorial, en dónde al más puro estilo de la prensa escrita, buscamos tratar temas relativos con el consumo y dar nuestra opinión al respecto. A nuestra manera.

***

Si hablamos de dependientes o dependientas que no te dejan tranquilo seguramente muchos pensamos en el mismo establecimiento: El Corte Inglés. Es imposible estar en las plantas de moda sin que se te acerque un dependiente o dependienta cada dos minutos para ofrecerte su ayuda (¿acaso tengo cara de haberme perdido?) o vigilarte para evitar que robes algo (¿acaso tengo pinta sospechosa?). Esto alcanza niveles de película de terror en la zona de perfumería, donde te rocían con colonia sin previo aviso, disparan y luego preguntan si quieres probarla. Y si estás más de 20” comparando precios entre dos productos, serás considerado elemento sospechoso por la dependienta de turno, que se colocará estratégicamente al final del pasillo para intentar disuadirte de que te metas ese artículo en el bolso/bolsillo (ya sea un minúsculo esmalte de uñas o un pack ahorro de 4 botes de gel de a litro).

Por esto y por su horrenda relación calidad/precio (aquí la calidad SÍ es cara), El Corte Inglés es la pesadilla de todo buscador de gangas. Se necesita calma, tiempo y concentración para revisar todas las estanterías, revisar las tallas y recordar los precios de la anterior visita y esto no se puede hacer si una persona se te acerca a cada poco a ofrecerte su ayuda y de paso vigilar lo que haces. Por eso un buen buscador de chollos no se pasa nunca por estos grandes almacenes.

Pero este artículo realmente no trata de la cadena del triángulito verde. No, en realidad nosotros de lo que queremos hablar -casi alertar a la población- es de una tendencia creciente que hemos observado en otros pequeños comercios: el (por llamarlo de alguna forma) síndrome del comercial pesado. A grandes rasgos, este es el modus operadi de los dependientes afectados por este síndrome:

  • Entras en una tienda. Hasta aquí, todo normal (o no). Antes de que te hayas acercado a una estantería, el dependiente de turno ya te ha preguntado si puede ayudarte en algo. Tú, educadamente, le agradeces el ofrecimiento y le respondes que de momento sólo vas a echar un vistazo.
  • El dependiente se queda cerca de ti, casi a tu lado. Puedes casi sentir su aliento en la cara. Se produce una situación incómoda, pues tú estás echandole un vistazo al género sabiéndote observado. El dependiente interpreta tu gesto como que, a pesar de haberlo negado hace 10 segundos, necesitas ayuda.
  • Te enseña uno por uno los artículos en los que supuestamente estás interesado. No importa que realmente no buscases eso, siempre tendrá un roto para un descosido y si no es eso lo que quieres, siempre tendrá algo que -presuntamente- se ajuste a tus necesidades.
  • Por supuesto, todo lo que te enseña es precioso, de la mejor calidad y al mejor precio. Y te sienta como un guante, como si te lo hubieran hecho para ti. Aunque sea un vestido tipo mono de color verde fosforito con una cremallera que se atasca sólo con verla y al módico precio de 100€.
  • La situación es especialmente sangrante cuando el género de la tienda no cumple tus expectativas (vamos, que es un truño) y el dependiente insiste. Y quiere que te lo pruebes. Y quiere que te lo lleves. Y tu lo único que quieres es salir corriendo de allí, sin mirar atrás.
  • En el caso de que de verdad necesites de su ayuda, lo más seguro es que no aparezcan por ninguna parte. O que estén atendiendo -más bien dando la brasa- a otro cliente. Un misterio sin resolver.

El retrato robot del afectado por este síndrome es mujer, de cuarentaymuchos o cincuentaypocos, que muestra una labia descontrolada y un pésimo gusto para maquillarse (excepto que trabaje en una perfumería, en ese caso suelen estar más al tanto de las nuevas tendencias). Creo que TODOS hemos sufrido su influencia más de una vez en nuestras vidas.

Quizás sea el descenso de ventas el que ha provocado que esta forma de atender que nos espanta se haya contagiado a muchos pequeños comercios que interpretan un “sólo estoy echando un ojo” como un aviso para que te enseñen todas las prendas de la estantería que estabas ojeando. Este fenómeno, que hasta el momento afectaba casi exclusivamente a algunos pequeños comercios y a los grandes almacenes antes nombrados, está empezando a extenderse peligrosamente a algunas cadenas de ropa. Por ejemplo, en Springfield se observa que han empezado a utilizar técnicas casi propias de los comerciales de las ONGs que están en Príncipe: obligan a los dependientes a perseguirte por toda la tienda cuando entras para explicarte las nuevas promociones o la oferta del día y, después de eso, no te quitan los ojos de encima. En algunas tiendas de Stradivarius y Mango suele haber en los probadores una chica que se dedica a decirte lo bien que te queda eso que te has probado (aunque parezcas un saco de patatas con denominación de origen) y ofreciéndose para buscarte otra prenda para hacerte el conjuntito o ponerle los alfileres para arreglártelo.

Este un acoso y derribo que le quita las ganas de comprar nada a cualquiera. No es la primera vez que nos marchamos de una tienda sin comprar porque no nos dejen tranquilos. Si con eso buscan incrementar las ventas a la par que fidelizar al cliente, van por mal camino. A lo mejor no se dan cuenta, pero lo único que logran es espantar a la clientela. Quizás hoy me encasqueten esa chaqueta que no me acaba de convencer, pero mañana no se me ocurrirá volver a esa tienda. O lo que es lo mismo: pan para hoy y hambre para mañana. Nos gusta que nos atiendan, pero si somos nosotros quienen pedimos que lo hagan, si no pedimos ayuda es porque no la queremos. Por eso, déjennos revolver tranquilos, por favor.

¡Compártelo!

Tags: , ,


Sobre el autor

Sobrevivimos en Vigo gastando lo mínimo. Consejos de ahorro y de optimización del gasto en todos los ámbitos de la vida de Vigo y su comarca: compras, hogar, ocio... por menos.



Una respuesta a EDITORIAL: Déjenme revolver, por favor

  1. Que exagerados,tampoco es para tanto.

    Saludos!!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Subir ↑