Viajes lowcost

Publicado el 22 de marzo de 2012 | por Fer Martínez

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De escapada: concierto de Feist en Oporto (II)

¿Os acordáis de mi escapada de lunes a Oporto? Pues ya estamos de vuelta y voy a hablar un poquito de lo que hemos visto y que os puede interesar si os acercáis hasta esta ciudad, que parece que está muy lejos, pero está a un tiro de piedra.

El viaje: dos horas de autobús que se pasan rápido si vas entretenido, el autobús tiene dos mesas, así que si vas en grupo vas comodísimo. ¡Ah! no sirve de nada elegir sitio en la web al comprar el billete, el primero en llegar es el primero en sentarse.

Hace una parada en Valença y para en 3 sitios distintos de Oporto, alguno te tiene que valer para poder llegar bien a tu alojamiento. Concretamente la última parada es en el lugar más céntrico de toda la ciudad, Avda. dos Aliados, donde está el ayuntamiento.

Transporte urbano: los transportes más asequibles en Oporto son el autobús, el metro y el tranvía, pero si no váis a salir de la zona centro os recomiendo ir a pie.

Si bajáis a la orilla del Duero, estad preparados para la subida, de hecho hay un funicular porque la cuesta para volver al centro es bestial. El precio de los viajes por la zona centro es de 1’15€ y tienes que utilizar una tarjeta magnética que cuesta 0’50€ y que luego recargas. Si vas varios días te compensa, pero para un sólo día gastas 50 céntimos de más por una tarjeta de papel.

Alojamiento: este era el gran misterio ¿cómo será el hostal? A 10€ por persona (30€ la habitación) nos esperábamos cualquier cosa y hemos salido bastante contentos. El hostal está en el centro pero no en una calle transitada, nos tocó una habitación interior por lo que no podemos opinar sobre los ruidos de la calle, aunque sí me he fijado en que los ventanales que daban a la calle estaban nuevos.

Las camas estaban bien y no hacían ruido, la habitación estaba limpia. En el baño teníamos dos pastillitas de jabón, un gel por la mitad, un rollo de papel higiénico y seis toallas (tres de ducha y tres de manos). En el armario teníamos unas cuantas mantas. El hotel lo atiende un señor mayor día y noche, el señor es encantador, pero da un poco de yuyu encontrárselo allí a cualquier hora.

La Wifi funcionaba, pero la señal era muy débil, nosotros estábamos en el segundo piso y deduzco que el módem estaba en el primero.

Sólo le encontramos un par de pegas: por la noche se escuchaba a cualquiera que pasase por el pasillo y además el día que nos fuimos no había agua caliente, no sabemos el motivo por que teníamos prisa y no nos paramos a preguntar, perdíamos el autobús. En conclusión es un hostal perfecto si vas un solo día a la ciudad.

Alimentación: comer en Portugal es barato, eso nos lo dicen siempre, por 4’50€ puedes tomar un menú completo de plato de caldo, un plato de carne o pescado con patatas y bebida en muchos bares, también había muchos bares que ofrecían francesinhas a 5€, patatas incluidas (de una francesinha pueden comer dos) pero no recomendamos cenar francesinha, luego lo lamentas.

El café, además de ser infinitamente mejor que el que sirven en España es más barato, un café solo nos salió por 0’60€ un café con leche por 0’75€ para desayunar y por 1€ en un bar de tarde. Las cañas no superan el euro y medio en los bares y nos tomamos una Coca-Cola Zero por 1’20€, impensable en Vigo.

En la pastelería debajo del hostal un croissant nos costaba 0’60€ y un pastelito de nata (como los de Belém) salía a 0’65€. También fuimos a un restaurante chino, el menú más barato, con rollito, plato de cerdo, arroz, bebida y café estaba a 4’50€ aunque las raciones eran mucho más pequeñas que las de los restaurantes chinos de Vigo.

Lugares: Oporto es una ciudad de pasear y ver, con edificios preciosos, la pena es que muchos están muy completamente abandonados. Visitamos unos cuantos lugares de entrada libre reseñable y que nos meten de lleno en la arquitectura de la ciudad y nos llevan a otra época.

Livraria Lello e Irmão (R/ Carmelitas 144)

Una librería de más de 100 años que parece sacada de un cuento, en ella se inspiró J.K. Rowling para la biblioteca de Harry Potter y posteriormente se grabó para las películas. El edificio es llamativo por fuera e impresionante por dentro, pero está prohibido hacer fotos y hay empleados vigilando por todas partes para que no las saques ni con el móvil. Aún así merece la pena ir y subir por la escalera central, ver la vidriera del techo o los grabados de las paredes, seguramente nunca has visto una librería tan bonita, además en el piso de arriba tiene una zona para tomarse un café.

A vida portuguesa (R/ Galería de París 20 1º): a unos metros de la Livraria Lello e Irmão encontramos otra tienda peculiar pero por los productos que vende. “A vida portuguesa” se dedica a recuperar productos clásicos de las casas de Portugal como jabones, caramelos, tintes, colonias o juguetes y volverlos a poner a la venta. Es como estar en una tienda de los años 50. Todos los productos están a la venta pero además la mayoría tienen carteles explicativos sobre su historia y fabricación. Además el edificio era un comercio de venta de telas y han conservado todo. Ideal para nostálgicos, tienen tienda online y todo.

Próximos a estos dos lugares encontramos varios bares de nueva creación que han conservado la estructura de los locales anteriores (tiendas de ultramarinos o de juguetes) a pesar de no dedicarse al mismo negocio, merece la pena tomarse un buen café y disfrutar del ambiente.

Estação de São Bento: bajando la Avda do Aliados nos encontramos una estación de tren en cuyo vestíbulo está dibujada toda la historia de Portugal en más de 20.000 azulejos, aquí sí que podemos hacernos unas cuantas fotos. Azulejos de este estilo también los podemos ver en algunas de las muchísimas las iglesias que hay en la ciudad.

Y muchos más lugares, Oporto es una ciudad para ver y pasear, sentarse a la orilla del río, visitar las iglesias… yo me he quedado con ganas de volver, el objetivo era ir al concierto de Feist y claro, el turisteo quedó en un segundo plano, eso sí, el concierto fue insuperable.

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Sobre el autor

Creador de Vigo Low Cost junto a María Cousido. Mi barrio favorito de Vigo es el Casco Vello. Producción, comunicación, cultura, divulgación y entretenimiento.



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